La Red Protierra Argentina celebró su 11° Encuentro Nacional en Tinogasta, Catamarca, durante el año 2025, consolidándose como el punto de convergencia clave para investigadores, constructores y profesionales del hábitat sustentable. El evento no solo expuso los avances en el desarrollo de fichas técnicas para «biocorralones» e instrumentos de medición térmica para viviendas, sino que también abrió un debate fundamental: cómo acortar la distancia entre el plano del arquitecto y la realidad del trabajo en la obra.
En este marco federal, el arquitecto Rodolfo «Fito» García Núñez — responsable del proyecto Cuchara y Barro en Lago Puelo, Chubut— brindó la ponencia titulada “Terminaciones Naturales: variables proyectuales y resistencias a la abrasión”. Su enfoque dejó de lado las «recetas misteriosas» para proponer herramientas concretas que transformen el oficio del barro y la cal en criterios de diseño científico y técnico.

Meter las manos en el barro para proyectar mejor
«Existe un abismo entre un esquema arquitectónico y lo que pasa realmente en la obra cuando no se genera una dirección adecuada», advirtió García Núñez. El especialista argumentó que, si bien es indispensable conocer el estado de hidratación de la arcilla mediante la práctica directa, ese saber de oficio debe traducirse en especificaciones técnicas claras (resistencia a la abrasión, erosión hídrica y exposición) para que el/la constructor/a puedan ejecutarlo con éxito.
El paisaje se mete en la casa: La geografía del color
Uno de los puntos más destacados de la ponencia fue cómo el territorio determina la identidad cromática y lumínica de una vivienda:
- El problema de la luz: En la comarca andina, los áridos provienen de arroyos de cordillera compuestos por basalto y plagioclasa. Al ser opacos, retienen la luz. Si a esto se le suman arcillas grises, el revoque final adquiere un aspecto similar al cemento, oscureciendo los interiores.
- La estrategia estética: Para contrarrestar esto, los profesionales debaten si mostrar el material local virgen o trabajar en capas con arcillas traídas de otros puntos geográficos que aporten tonos más claros.

Texturas, comportamiento y técnica
El arquitecto explicó que la granulometría de manual dicta que el grano más grande de un revoque debe ser un cuarto de su espesor máximo. Sin embargo, en la práctica regional surgen otras variables: los áridos de arroyo son redondeados por la erosión, lo que genera un reflejo de luz y un brillo completamente distinto al de un árido partido por máquina (como la marmolina o el cuarzo).
Finalmente, al abordar las pinturas de arcilla —especialmente las blancas, cercanas a la caolinita—, remarcó la importancia de entender la retracción del material. Al aplicarse en capas gruesas o en zonas de acumulación, estas tienden a resquebrajarse, lo que obliga al diseño técnico a jugar constantemente con la modificación de la mezcla con engrudos o áridos finos para estabilizarla.
El encuentro de Tinogasta dejó en claro que la bioconstrucción en Argentina ya no es solo una alternativa ecológica, sino una disciplina técnica rigurosa que exige entender el comportamiento físico de la naturaleza para transformarlo en arquitectura habitable, eficiente y con identidad local.
Video de esta presentación en el canal YouTube de la red: https://www.youtube.com/watch?v=U-GHIZ700Jk&t=324s
Presentación en .PDF: